Guía básica para cuidar de un dragón barbudo

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guia básica para cuidar de un dragón barbudo

Si buscas una mascota de tipo exótico, los dragones barbudos pueden ser justo lo que estás buscando. Son afectuosos, fáciles de mantener y no es necesario que los saques de paseo. Con solo algunos cuidados básicos, los dragones barbudos pueden ser excelentes mascotas.

Antes de llegar a ese cuidado básico, voy a comentar algunos datos divertidos y curiosos sobre los dragones barbudos:

  1. A los dragones barbudos se ha nombrado así por las escamas que tienen en la parte inferior de la cabeza. Estas, que cuando se inflan, se asemejan a una barba.
  2. Los dragones barbudos tienen un tamaño de 30 a 60 cm según la especie, el género, el entorno y la dieta.
  3. Son originarios de los desiertos australianos, aunque también se sabe que habitan bosques y sabanas.
  4. Con el cuidado adecuado, los dragones barbudos pueden crecer junto a tus hijos y llegar a vivir hasta que alcancen la adolescencia.

Ahora sí, vamos a comenzar a hablar sobre los cuidados y el hábitat que necesitan estos reptiles.

El primer paso es crear un hogar para tu dragón barbudo

Los dragones barbudos pueden vivir cómodamente en un tanque, una jaula o un terrario. Los acuarios de cristal para peces son una opción popular, ya que tienen los tamaños adecuados, son transparentes y fáciles de encontrar. Por otro lado, entre las jaulas las mas comunes son las de PVC y las de melamina. Estas jaulas varían en costo y cada modelo tiene sus pros y contras. Lo mas importante es que, independientemente del modelo que escojas, tenga siempre una buena ventilación para evitar que se acumule la humedad.

Además, deberás tener en cuenta que los dragones barbudos crecen mas cuanto mas espacio se les deje disponible, por lo que lo ideal es que el tamaño de su recinto sea cuanto mas grande mejor.

Una vez que tenga su tanque o jaula, necesitarás una serie accesorios:

  1. Iluminación: Has de pensar que los dragones barbudos son reptiles desérticos y necesitan recibir una luz similar a que se encuentra en estos ambientes secos y bien iluminados. Por un lado, tu dragón barbudo necesitará una luz UVB que abarque toda la longitud de su tanque y que se encuentre a un mínimo de 30 cm de donde suele estar tu mascota. Por otro lado, su tanque debe de tener otra luz que le proporcione calor. Este tipo de luz debe ser blanca brillante y tiene que elevar la temperatura del tanque hasta los 24 a 30ºC, pudiendo llegar a entre 32 y 37ºC en el lugar donde se encuentre situada la lámpara.
  2. Un sustrato: el tanque de tu dragón barbudo necesita de un fondo adecuado a el. El sustrato natural de este tipo de reptiles es arena gruesa, pero también puede utilizar grava de acuarios, papel de periódico e incluso alfombras para reptiles.
  3. Elementos decorativos: Igual que en tu casa no querrías un salón sin un sofá, no dejes que tu dragón barbudo no pueda disfrutar de algunos lujos y comodidades. Lo ideal es que compres elementos decorativos que le hagan sentir como si viviera en su hábitat natural. Algunos de ellos pueden ser ramas en las que pueda subirse y acercarse a la luz para calentarse o cuevas en las que meterse a dormir y refugiarse cuando lo necesite.

¿Qué comen los dragones barbudos?

En las tierras salvajes de Australia, los dragones barbudos comen pequeños insectos, frutas y verduras. Por lo tanto, la dieta de tu dragón barbudo debe imitar eso.

    1. Los insectos son la base de la alimentación de los dragones barbudos, especialmente para los que son bebés. Sus cuerpos en crecimiento necesitan de las proteínas que proporcionan los insectos, por lo que debes de proporcionárselos todas las veces que le des de comer. Eso sí, no descuides el resto de la dieta, siempre han de comer frutas y verduras, solo que los dragones barbudos bebés necesitan mas cantidad de insectos que los adultos. Entre los insectos que puedes utilizar para alimentar a tu dragón barbudo se encuentran grillos, lombrices de tierra, langostas y gusanos de mantequilla, estos últimos solo cuando son bebés. Una vez que son adultos, puedes incluso darle ratones como premio de vez en cuando.
    2. Frutas y verduras frescas: Estas deben dejarse en el tanque todo el tiempo para que tu dragón barbudo pueda comer cuando quiera. Asegúrate de mantenerlas frescas y reemplazarlas según sea necesario. Algunas buenas opciones de vegetales y frutas son el pimiento, pepino, zanahoria, repollo, apio, manzanas, arándanos, peras, ciruelas y pasas. Además, también puede comer ciertas hierbas como albahaca, cebollino, trébol, hojas de diente de león, orégano, salvia y tomillo.

Por otro lado, debes de tener en cuenta que los dragones barbudos no pueden comer ciertos tipos de alimentos. Nunca des a tu dragón barbudo insectos que hayas criado o capturado en cualquier lugar, ya que pueden tener parásitos. También debes de evitar ciertas frutas y verduras, como la lechuga, las espinacas y los aguacates.

También es recomendable que le proporciones complementos alimenticios, ya que hay ciertas vitaminas y minerales a los que los dragones barbudos criados en cautividad no pueden acceder. Proporcionarle suplementos con hierro, vitamina D3 y calcio mejorara la salud general de tu reptil y hará menos frecuentes las visitas al veterinario.

¿Qué tipo de cuidados necesitan los dragones barbudos?

Los dragones barbudos tienen algunos comportamientos que pueden parecer bastante anormales. La clave para saber si tu dragón barbudo está enfermo o no ante un comportamiento extraño, se encuentra en saber como realmente piensa y actúa esta especie.

  • La hibernación: Este cambio lo sufren todos los dragones barbudos de forma natural. Por lo general, ocurre en otoño o invierno y siempre en respuesta a los cambios de iluminación y temperatura en el ambiente. Cada dragón barbudo tiene un ciclo de hibernación diferente. Algunos dragones barbudos dormirán por días completos, mientras que otros tomarán solo largas siestas cada día. Además, el ciclo de hibernación puede durar de una semana a varios meses. Durante estos ciclos, los dragones barbudos pueden o no comer, pero en todos los casos deben mantener su peso normal. Si ves que se despierta, dale frutas y verduras para ver si tiene apetito. Sin embargo, si él no come, no te preocupes en exceso.
  • La muda: Este un proceso que atraviesan todos los dragones barbudos. Tu mascota dejará atrás su vieja piel y la renovará por una nueva. Los dragones barbudos bebés mudarán con mas frecuencia para favorecer el crecimiento, mientras que los adultos se mudarán solo una o dos veces al año. Para ayudarle, puedes mantenerlo hidratado con baños de agua tibia. Nunca le quites la piel por tu cuenta. Es un proceso natural y, cuando esté listo tu dragón barbudo, su piel saldrá sola. Puedes identificar las señales de que tu dragón barbudo está comenzando mudar la piel si ves algunos de los siguientes síntomas: opacidad en el color y la apariencia de su piel y ojos hinchados mientras la piel se afloja. Eso sí, debes de controlar que no haya secreciones anormal desde los ojos de tu dragón barbudo o que no muestre incomodidad.

Por otro lado, los dragones barbudos tienen una serie de comportamientos anormales que si muestran que se encuentran enfermos. Algunos de ellos son:

    1. Obstrucción intestinal o parálisis: Alimentar a tu dragón barbudo con comida más grande que el espacio que hay entre sus ojos puede causar parálisis. Esto se debe a que a medida que el alimento se mueve a través del tracto intestinal, puede ejercer presión sobre la columna vertebral y causar la pérdida del uso de sus piernas. También podrás notar que tu dragón barbudo no ha echo sus necesitados por un tiempo. Para remediar cualquier de estos dos problemas, comienza por bañarle en agua tibia y masajear suavemente su vientre. Esto ayuda a calentar a tu reptil, estimulando su organismo y provocando que todo el proceso digestión se inicie de nuevo. Además, como medida preventiva evita alimentar a tu dragón barbudo con alimentos excesivamente grandes y siempre mantén agua limpia y fresca a su disposición.
    2. Diarreas: Los dragones barbudos pueden sufrir de diarreas debido al estrés, consumo de alimentos que no deberían comer e incluso a parásitos en su organismo. Si la diarrea no desaparece al eliminar las causas de su estrés ni al alimentarle con alimentos que puede comer, deberás consultar con un veterinario especializado en este tipo de reptiles.
    3. Deshidratación: Este puede ser un tema muy preocupante. Incluso los animales que viven en los desiertos necesitan un mínimo de agua para sobrevivir, y los dragones barbudos no son una excepción. Los signos mas comunes de deshidratación son ojos hundidos, falta de energía o apetito y piel arrugada o marchitada. Si ves algunos de estos síntomas, dale de beber a tu dragón barbudo. Si no tiene energías para hacerlo el, ponle un gotero en la boca hasta que se levante. Si la situación empeora, acude inmediatamente a un veterinario especializado.
    4. Enfermedades de los huesos: Principalmente originadas por la falta de calcio o vitamina D en las dietas de los dragones barbudos, pueden solucionarse si se tratan a tiempo, pero necesitarás acudir al veterinario inmediatamente. Es muy recomendable que le des a tu dragón barbudo suplementos alimenticios con vitamina D y calcio a lo largo de toda su vida. Si ves que esta enfermedad le ocurre a tu reptil, aún dándole los suplementos, revisa que la iluminación que le has puesto es adecuada para el. Algunos de los síntomas de esta enfermedad son movimientos bruscos o nerviosos, hinchazones o protuberancias extrañas en las piernas, la mandíbula o la columna vertebral y espasmos o temblores cuando se encuentra quieto.
    5. Ácaros, parásitos y otros insectos que succionen sangre: Afortunadamente, tu dragón barbudo tiene una gruesa capa de armadura que le mantiene protegido de la mayoría de los ácaros y parásitos. Sin embargo, las áreas sensibles como los ojos, los oídos y el tracto gastrointestinal están siempre en peligro. Consulta a tu veterinario si tu dragón barbudo muestra signos de ácaros o parásitos, como por ejemplo hinchazones en los ojos, perdida excesiva de peso aunque come con normalidad o diarreas que no se curan de las formas convencionales.

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